Dichos populares
Hay expresiones
que luego de su origen, la gente con su uso va
incorporando como patrimonio cultural de su comunidad.
Muchas de tales expresiones son empleadas cotidianamente
y son tan conocidas que por lo general no es necesario
enunciarlas completamente, sino que basta dar el comienzo
para que el o los interlocutores interpreten el final. Ya
desde Martín Fierro con su ..." va cayendo gente al
baile" aludiendo a la compañera de baile de un
gaucho fiero ese espíritu alburero nos ha ido
acompañando hasta nuestros días.
En esta sección iremos incorporando tales expresiones,
su origen, su significado general y su uso.
y volaban los taburetes"
Esta expresión nace de un hecho aparentemente verídico: una noche en el boliche se armó una bataola fenomenal. La misma obligó a Quintas a expresar "qué espectáculo!".
Ahora, ante algún evento notable se usa esa expresión. Uno de los interlocutores diría: "qué espectáculo" y el otro agregar "dijo Quintas...", la cosa puede quedar ahí, dándose por sobreentendido el resto o rematarse por parte de cualquiera de los participantes con: "y volaban los taburetes ..."
En la época de las tropeadas de ganado a Montevideo se cuenta que Oholeguy, un tropero grande y robusto (aseguran que su estatura sería de unos 2 metros), luego de entregar las reses y con los reales cobrados fue a comprar poncho.
En la tienda, y después de probarse varios, Oholeguy encontró uno bastante refinado que resultó de su agrado, le quedaba "pintado" pero al consultar sobre el precio del mismo al dependiente, sacándoselo por la cabeza le dice: "no lo llevo, ¡me queda grande!". Recordar la robustez de Oholeguy que hacen virtualmente imposible que ningún poncho le pudiera quedar ¡grande!
cuenta la historia que Don Nacarato, dueño de una carnicería, tenía por costumbre emplear esta expresión siempre que los clientes solicitaran algún corte de carne. Resulta ser que la balanza utilizada era de aquellas redondas, de plato y aguja, no de las modernas digitales. Pícaro, al pedírsele un kilogramo de pulpa, por ejemplo, Nacarato efectuaba el corte y lo lanzaba sobre el plato de la balanza. La aguja, ante el sacudón, iniciaba su ascenso, al llegar al peso pedido Nacarato retiraba el corte, obviamente por menos peso, y sentenciaba: "esta pelado".
La historia cuenta también que una doña, cansada de las bribonadas del carnicero, un día manoteo una tira de chorizos y le dijo: "vos también estás pelado, gringo bandido".
El uso cotidiano de esta expresión se refiere a la culminación de alguna tarea, por ejemplo este comentario: está pelado.
expresión de uso muy común en Flores, casi un signo distintivo de esta tierra. Nos identifica casi tanto como el "TA" a los uruguayos. Se emplea en lugar de "disparate", "mamarracho", etc. y ocasionalmente para expresar velocidad o prisa: "Salió como chijete..."
También tiene sus derivados: "Chijetudo" es la persona desprolija, o disparatada, con dichos u opiniones desorbitadas... chijetudas, en fin.
"Chijetazo" o "Chijetudazo" son los superlativos del Chijete.
Hay quienes agregan una ese antes de la jota o una i posterior pasando el chijete a convertirse en chisjete o chijiete y aún chisjiete, todo lo cual y por lo expuesto, es un verdadero chijete.
el nombre de este felino es empleado cotidianamente para expresar desgracia, mala suerte o la presencia de un problema. El uso varía desde el simple: "qué gato!", "me agarró el gato", "estoy engatado" o "fulano se agarró el tal gato" . Ocasionalmente se sustituye al felino por la sal de mesa: "que saladura", "ando salado", etc.
Si la mala suerte es grande, uno puede pasar a estar "engatadazo" o el gato pasar a ser "matriculado".
Todos los aportes, correcciones, agregados, versiones, sub versiones, di-versiones etc, etc. serán bienvenidas y pasarán a formar parte de esta, por ahora breve, lista.
Las expresiones Chijete y gato fueron "recordadas" por Marcelo y Eloy, a ellos muchas gracias.